<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5635731276838795328</id><updated>2011-04-21T12:49:40.778-07:00</updated><title type='text'>El Hombre del Desierto</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://primercuento.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5635731276838795328/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primercuento.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Algarrobo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13063156574502084147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_GaftJOE41vQ/S1-2Ilw2U4I/AAAAAAAAABk/bnaMqwJGCxs/S220/DSC01870.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5635731276838795328.post-2382095233109538744</id><published>2009-02-21T22:08:00.000-08:00</published><updated>2009-02-21T22:09:37.305-08:00</updated><title type='text'>Primer Cuento</title><content type='html'>El ardiente sol brillaba en el cielo despejado, haciendo al aire del desierto bailar ante los ojos del caminante fatigado.  El Caminante tomó un largo suspiro y volteó  al cielo como se pidiera la muerte, o al menos como si quisiera estar lejos de aquel sol calcinante.&lt;br /&gt;Fue cuando el aire dejó de bailar, y el caminante creyó ver la silueta de una puerta dibujarse sobre la arena, y eso era, una puerta de madera de pie a mitad del desierto, con un oxidado picaporte dorado, acabados toscos y granos de arena rellenando los orificios creados alguna vez por las voraces polillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viajero del desierto sintió decenas de etéreas manos empujándolo hasta el umbral de la puerta, rodeó el picaporte con su maltrecha mano y lo hizo girar hasta haber atravesado el portal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces miró azorado la simétrica majestad de la escena ante sus ojos,  un interminable corredor alfombrado con paredes y techo decorados con papel tapiz rojo; escena poco usual en la mayoría de los desiertos; y aún así, lo realmente extraño era ese fulgor blanco que parecía brillar algunos metros delante de sus pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usando las pocas fuerzas que le quedaban, el Caminante corrió hacia la luz y, tras algunos minutos de trastabillar, cayó a la polvosa alfombra gris y lloró su derrota. Así, gimiendo desconsoladamente; sintió pasar las horas, los días, los meses; y solo entonces tuvo la fuerza suficiente para levantarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, una vez erguido, se percató aterrado de que aquel pasillo interminable se había desvanecido,  ya no estaba tampoco en un mar de arena hirviente: estaba en el corazón mismo de la oscuridad.&lt;br /&gt;Arañas negras se apoderaron de sus extremidades y la asfixiante oscuridad le oprimía el pecho, impidiéndole siquiera respirar. Gritó con dificultad y oyó, resignado a su grito perdiéndose en el abismo; tampoco podía mover las manos; así era mejor, ya que de haber podido, se habría arrancado los ojos por la desesperación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, tras un parpadeo, el joven había regresado al desierto; o eso pensó antes de percatarse de que sobre aquel desierto donde había caminado durante semanas, el sol brillaba alto en el cielo y no en la punta de un gigantesco pilar de marfil con una exquisita fuente de agua clara y con un portal sellado a sus pies; entonces miró hacia el sol,  y una vez que le vio a los ojos pudo distinguir a una figura humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Has encontrado mi recinto-  proclamó uno rasposa voz que provenía tanto de la punta del pilar como de su propia garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién dijo eso? ¡Responda!-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viajero observó entonces al hombre en el pilar, un anciano en taparrabo con pequeños lentes oscuros, largas barbas blancas y una gorra de baseball.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siguiendo la lógica popular, la respuesta dependería del que pregunta- dijo el desinteresado hombre sin dejar de fumar de su pipa de madera – pero si realmente te interesa, he de decir que mi nombre es Sam y yo guardo la entrada del Santuario-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces eres quien estaba buscando, necesito conseguir la llave del Santuario- exclamó el Caminante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Y la tendrás! – Interrumpió Sam- pero he de conocerte mejor antes de darte algo tan valioso; ¿Cómo te llamas?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si tuviera amigos me llamarían Caminante- Respondió- quiero entrar al templo, pues me han dicho que ahí dentro me dirán mi nombre-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que buscas tu nombre…- Dijo el viejo quitándose la pipa de la boca- Pero solo lo que existe puede ser nombrado.&lt;br /&gt;-¿Y qué si en realidad no existes? ¿Has pensado en eso? ¿Y si no fueras más que un rostro plano bañado en maquillaje barato? no más que niebla y humo envueltos en perfume-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces tendría que lavarme la cara- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sam sonrío al escuchar la voz del joven y al sentir las cálidas alas de la esperanza apoderarse de su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lávala entonces- dijo Sam mientras señalaba con el índice la hermosa fuente que estaba a los pies del pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven se acercó a la poza con cautela y se asomó a sus aguas para ver su reflejo en ellas; su rostro se veía en la poza cubierto de maquillaje, con los labios color carmín, los párpados azules y los pómulos blancos; asustado, el joven vio aparecer en el agua decenas de siluetas, una por una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volteó sorprendido y vio una multitud de personas mirándolo fijamente y con actitud inquisidora, fue cuando se dio cuenta de quienes eran: todas las personas que había conocido en su vida; sus padres, maestros, sus antiguos amigos e incluso personas que había visto tan solo una vez o de las cuales no recordaba nada; todos con el mismo potaje cremoso estampado en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces las manos comenzaron a jalarlo hacia la multitud, pero antes de ser absorbido luchó lo suficiente como para llegar a la fuente, tomó entonces agua entre sus manos y enjugó todo el maquillaje de su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Está loco!-  oyó decir a lo lejos- ¡No lo había visto en mi vida!- creyó que gritaba su madre -  Demasiado enfermo para estar suelto…- chilló un chiquillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, en medio de ese desolado páramo, quedó solo, desnudo y sin un camino que seguir; volteó a ver a la columna y el anciano también había desaparecido; se sentó entonces en la arena, la sintió helada, abrazó sus piernas desnudas con sus brazos y recargó la cabeza sobre ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mano acarició su cabello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Has dejado al fin de luchar contra ti, has ganado la llave del santuario- dijo con benevolencia el viejo Sam&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puso después a sus pies una hermosa llave dorada con hermosas incrustaciones, una obra de arte que brillaba solemne envuelta en un andrajo de vieja tela café con una inscripción ilegible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Caminante alzó la mirada hacia Sam, volteó a ver a la llave y se levantó, la tomó entre sus manos y la enterró en la arena, que gustosa cooperó para consumirla; sonrió ante el anciano y recogió la tela con cuidado, la sacudió golpeándola suavemente y se cubrió con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora ve y haz tu propia senda Porvenir, vive mucho y se feliz- le dijo amorosamente el anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto la inscripción era visible y, aunque Porvenir estaba solo, nunca se había sentido más satisfecho, miró al cielo despejado y gritó a los dioses con desdén:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Libre, Libre al fin!”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5635731276838795328-2382095233109538744?l=primercuento.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://primercuento.blogspot.com/feeds/2382095233109538744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://primercuento.blogspot.com/2009/02/primer-cuento.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5635731276838795328/posts/default/2382095233109538744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5635731276838795328/posts/default/2382095233109538744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://primercuento.blogspot.com/2009/02/primer-cuento.html' title='Primer Cuento'/><author><name>Algarrobo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13063156574502084147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_GaftJOE41vQ/S1-2Ilw2U4I/AAAAAAAAABk/bnaMqwJGCxs/S220/DSC01870.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
